22/01/2011
El partido de la jornada 14 entre el Hoquei Club Castellar y el Club Hoquei Corbera marcaba el inicio de la segunda vuelta de la competición. Con todos los partidos de ida ya jugados, conociendo todos los rivales y estando en la tercera posición de la tabla clasificatoria, no queda más que darlo todo en cada partido, jugar al máximo rendimiento y no dejar escapar ninguna oportunidad para evitar que se escapen los principales rivales.
El empate de la jornada anterior contra el CH Canet dejó los ánimos algo bajos, pero los corberenses habían entrenado duro toda la semana y salían a la cancha dispuestos a luchar para conseguir los tres puntos, a pesar de saber que el Castellar es el cuarto equipo de la liga, aunque a ocho puntos de distancia.
En los primeros minutos, ya se vio claramente que el partido iba a ser bastante más duro de lo que se esperaba. El Castellar se había reforzado con varios jugadores nuevos respecto al primer encuentro, y su portero demostraba su excelente estado parando sin problema los pocos disparos que el Corbera conseguía lanzar.
La primera mitad del partido era un dominio prácticamente total del Castellar en todos los sentidos y prueba de esto es que lograron marcar 3 goles con bastante facilidad. La energía inicial del Corbera se iba convirtiendo en desespero al darse cuenta que iba a remolque del juego del local y al tener la sensación que el partido se les estaba escapando de las manos. Pero a los pocos minutos por acabar el primer tiempo, Camilo Ramírez consiguió estrenar el marcador visitante después de un rápido contraataque.
Con el 3 – 1 que metió de nuevo al Corbera en el partido, se empezó la segunda parte. El descanso les fue bien a los corberenses para reorganizarse y centrarse en buscar una remontada, necesaria si no querían quedarse prácticamente fuera de la competición. Dicho y hecho. Daniel Hoyos inicia una jugada de contraataque desbordándose por una banda, pero se encuentra con dos defensas rivales que lo cierran ante la amenaza de un posible disparo frontal a portería, esto hace que Jonathan Giraldo quede libre en el segundo palo donde aprovecha para rematar aplacer y hacer subir el segundo gol al marcador. Abrazo de grupo que les hizo sentirse fuertes y capaces de lograr lo que hace sólo unos segundos parecía tan lejos.
Al Castellar le costaba creer que el partido hubiera cambiado tanto y que ahora fueran ellos los que estaban persiguiendo al rival. Se les notaba cansados y las mismas ganas de mantener el resultado les hacían cometer errores que el Corbera supo aprovechar muy bien, como hizo Daniel Hoyos, marcando el definitivo tercer tanto después de una jugada llena de rebotes y que el portero no pudo parar, más por la confusión generada por tantos patines y sticks peleando por la bola que por la propia dificultad del disparo.
Llegó el pitido final del árbitro y, por fin, locales y rivales pudieron dejar de luchar como lo habían estado haciendo hasta ese momento. Los últimos instantes fueron casi una agonía para ver quién conseguía hacerse con los tres puntos. Siendo objetivos, el empate fue el resultado más justo, pero el menos deseado, porque el Corbera queda, con 32 puntos, a 4 del segundo clasificado, el Riudebitlles, y a 8 del primero, el Vilassar de Mar, rivales a quienes les cuesta perder.
Las sensaciones que se pueden sacar de este partido es que el principal enemigo del Corbera, por llamarlo de una manera, es él mismo. La calidad de sus jugadores, incluido el refuerzo del juvenil Pol Bartolomé que cada vez está más integrado al estilo de juego y al nivel del equipo, es indudable. Técnicamente, cada vez están más sólidos, pero les sigue fallando la concentración al empezar los encuentros que les impide agarrar las riendas del partido. Y sobretodo, la ansiedad por querer marcar goles les bloquea de tal manera que no les permite tener la cabeza fría para actuar con serenidad, si no que les lleva a una espiral de desánimo, de marcar faltas y de protestar al árbitro que no les hace ningún bien.
Hay que pensar que todavía hay liga, quedan muchos partidos por jugar, pero cada vez los errores cometidos se pagan más caros y existe el riesgo que cuando se quiera reaccionar ya sea demasiado tarde.
Tona Català.
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