24/10/2010
CH CORBERA 2 – C VILASSAR HOQUEI 2
Es inevitable que cada partido que se disputa, conlleve una gran dosis de presión, pero lo más importante es saber manejarla y eso, a veces, es más complicado que marcar goles al mejor de los adversarios. Un equipo debe salir a la cancha atento, concentrado, seguro de sí mismo, conociendo las fortalezas del rival pero, a su vez, mostrándole un gran respeto a pesar de las carencias que pueda tener.
El partido de la 5ª jornada que enfrentó al Corbera y al Vilassar de Mar no estuvo, en un inicio, mal planteado por parte de ninguno de los dos, pero si a los chicos del Corbera se les puede reclamar algo es que, desde los primeros minutos, se vio claramente que no supieron manejar la presión que les suponía el encuentro contra el Club Vilassar Hoquei. Los dos equipos sabían de la importancia de ganar ese partido y esa misma ansia fue la que les traicionó a ambos, pero sobretodo al Corbera, que solamente pudo sumar un punto en casa y, al finalizar la jornada, ya se ubicaba de tercero en la clasificación.
Desde el pitido inicial, los de casa se mostraron totalmente desordenados, no pensaban las jugadas y no mostraban ningún tipo de conexión entre ellos, eran cinco individuos cada uno jugando su partido de manera individual. Esta actitud dio pie a que cometieran muchísimas faltas y a que perdieran la bola con una facilidad inusual. En nada, ya tenían en el marcador un 0 – 1 que les sentó como un jarro de agua fría.
Y no es que el Vilassar les diera una lección de juego, sino que a pesar de haber estado también algo desubicado en los primeros momentos, supo encontrar los puntos flacos del equipo local y descubrió el tipo de juego que le favorecía. Presionaba mucho en la media pista y no le dejaba al Corbrera rodar a tres con la comodidad suficiente para poder llevar a cabo las estrategias practicadas en los entrenos.
Cada jugada, de uno u otro grupo, era exageradamente disputada y les costaba mucho llegar a lanzar a portería. Es cierto que los de Corbera contaron, una vez más, con muy poca suerte para marcar, pero es preciso destacar la gran efectividad que mostró el guardavallas visitante que fue capaz de parar, incluso con el casco, disparos que eran goles casi seguros. Pero el Corbera consiguió encontrar la manera y, a través de una bonita jugada con la que creó un aclarado en el área visitante, Daniel Hoyos pudo cruzar la pista llevando consigo la bola hasta que encontró el hueco perfecto para marcar el ansiado gol que suponía el empate. De todas formas, la alegría les duró poco, porque pocos minutos antes de finalizar el primer tiempo, el Vilassar se volvió a adelantar en el contador.
El descanso le sirvió al Corbera para intentar tranquilizarse y analizar sus fallos y su sistema de juego. Y esto se notó, ya que en la segunda mitad tuvieron mucha más comunicación y, a pesar de seguir cometiendo errores, sus movimientos eran bastante más pensados y controlados. Pero no nos engañemos, no estaban liderando el partido, sino que iban a remolque de lo que hacía el Vilassar, y seguían mostrando unas ansias exageradas por marcar. Aunque en este momento estaba justificado, pues iba pasando el tiempo y se acercaba la posibilidad de perder el primer partido.
A sólo ocho minutos del final, después de una jugada en la que el Corbera hizo varios disparos que el portero rival se encargó de bloquear, apareció Juan Diego que empujó la bola dentro de la red, consiguiendo el 2 – 2 final. Cabe destacar que, de todos los partidos que ha jugado el Corbera, este ha sido en el que se han marcado menos goles y, curiosamente, también fue el partido con menos goles de toda la jornada. Este dato puede dar una idea de lo reñido que fue el encuentro y del nivel de los dos equipos.
A pesar de los errores cometidos, de la presión mal llevada y de la ansiedad por marcar goles que tienen los jugadores (aspectos en los que sin duda hay que seguir trabajando), hay que resaltar la brillante actuación del portero local, Martín, porque se mostró seguro de sí mismo e implacable ante el rival, anticipándose a cada uno de los lanzamientos. También destacar la regularidad del trabajo de Daniel Hoyos, discreto y a la sombra, está en todas partes cuando se le necesita: no sólo marca goles, sino que también ayuda en la defensa. Pero es importante resaltar que, a pesar de la fuerza y el espíritu de los jóvenes, son los veteranos los que, en partidos complicados, acaban determinando el partido, utilizando su experiencia para salir de las situaciones difíciles. Una buena mezcla es lo que hace un buen equipo.