De donde las dan, las reciben. Con esta frase se podría resumir el partido de la décima jornada de liga entre el CH Corbera y el CH Premià, el antepenúltimo clasificado de la tabla. Un partido extraño que perjudicó mucho los intereses del Corbera, que venía de ganar un partido muy disputado ante el CE Cornellà, en el cual la victoria sonrió a los corberenses en los últimos 18 segundos de partido. Algo parecido pasó esta vez aunque, tristemente, la sonrisa se la llevó el Premià que pudo conseguir un empate después de haber estado perdiendo todo el encuentro.
En esta categoría, 2ª catalana, no existen rivales pequeños ni menos peligrosos, porque cualquier equipo es capaz de sorprender en el momento menos esperado. Y este hecho se ha podido comprobar jornada tras jornada, en todo lo que va de la primera vuelta. Esta jornada no fue una excepción y el Corbera, que buscaba postularse como uno de los líderes de la categoría recibía en casa al Premià, un equipo sin mucha tradición, sin demasiado reconocimiento pero a la vez, sin nada que perder, sin estar jugándose nada y sin ninguna preocupación bajo su espalda. Y esto mismo es lo que hacía que el partido fuera realmente peligroso.
El Corbera empezó presionando, demostrando que quería ganar y sacar tres puntos vitales para seguir en las zonas altas de la tabla, pero a la vez, se mantenía a la expectativa para ver como iba a plantear el partido el visitante y qué era lo que le iba a mostrar.
Pero mientras iban pasando los minutos, estaba muy claro que el partido se ponía, cada vez más, muy de cara para los locales que sumaba goles en el marcador sin esforzarse demasiado. Hay que decir que el Premià hacía bien su trabajo, se defendía dignamente e iba marcando goles evitando así que la distancia de ambos equipos en el marcador fuera tan grande que los dejara fuera de una posible remontada.
Fue la misma confianza de que el encuentro estaba bastante decidido lo que le hirió de muerte al Corbera, que poco a poco se iba perdiendo del partido, desdibujándose, dejando de jugar como acostumbran a hacerlo, por querer lucirse, por querer hacer más y más goles, por dar pie a las individualidades y filigranas confiando en la debilidad del rival que, a medida que iban pasando minutos se iba creciendo. Su portero, ante las incesantes llegadas de los colombianos, iba afinando rápidamente sus reflejos; la defensa del Premià se había armado con una firme estructura que les permitía salir con buenas opciones a jugar los contraataques cada rato más numerosos debido a las pérdidas de bola del Corbera. De esta forma fue que lograron ir marcando goles hasta que se plantaron a dos goles de diferencia del equipo local.
Los últimos minutos fueron letales para el Corbera, que en esos momentos ya se había dado cuenta de lo poco que habían valorado al rival y de lo poco que habían asegurado el resultado. Un error en una salida del Corbera frente a una presión incesante del rival da pie a encajar el 6 – 5. Y es ahí cuando el Premià se da cuenta de que solamente necesita un último esfuerzo para conseguir la tan ansiada remontada y sacar un punto de ese partido, sabiendo que ha plantado cara a uno de los más fuertes de la competición.
Pocos segundos antes del claxon final, usando las pocas fuerzas que les quedaban, salieron a jugar la última ocasión de manera desesperada. El Corbera cometió un terrible fallo en defensa que le hizo perder la posesión de la bola que acabó dejando al equipo visitante en un mano a mano contra el portero, disparando a media altura y encontrando a un Martín desplazándose con la intención de achicar el espacio libre que había en la portería y así tratando de remediar el error cometido por su defensa. La bola impactó contra él y, muy lentamente, como si de una película se tratase, entró sin que nadie pudiera hacer nada. El cronómetro indicó el final del encuentro y el marcador dio el empate a un visitante muy sorprendido pero que nunca dio la batalla por perdida.
Tona Català.
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