Cronica de las Jornadas de liga del Club Hoquei Corbera

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viernes, 26 de noviembre de 2010

Cronica jornada 9 : CE CORNELLÀ 2 – CH CORBERA 3



No podían dejar pasar esta oportunidad, era vital para seguir luchando por el campeonato. A los chicos del CH Corbera no se les debían escapar los tres puntos del partido que se disputaban ante el Centre Esportiu Cornellà, y es que, el día antes, habían jugado los dos primeros clasificados de la tabla, el Riudebitlles contra el Vilassar de Mar, y la derrota del primero dio pie a un cambio de líder y a un recorte de las distancias entre ambos. Si el Corbera no ganaba, desaprovechaba una ocasión fantástica para seguir el ritmo de la competición y presionar al líder.

Venían de un partido en casa contra el Club Patí Centelles, un equipo del medio de la tabla. El Corbera se acabó imponiendo por 9 goles a 5, pero el partido fue bastante complicado, primero por el juego rápido y ágil que hacían los visitantes y después, a causa de un fuerte bolazo que recibió un jugador del Centelles, abriéndole la frente, lo que comportó un desconcierto y una importante desconcentración entre los jugadores del Corbera, que hasta que no volvieron a dominar el partido, veían como los jugadores del Centelles iban marcando goles, a la vez que iban acosando el cansancio y desgaste físico. Finalmente, el cambio en la estrategia defensiva de los locales ayudó a generar muy buenos contraataques que acabaron en goles y así hacerse con el dominio absoluto del partido.

El partido de la 9ª jornada contra el Cornellà, no debía generar más complicación que la de un partido de puro trámite, pues el equipo va de penúltimo y ha perdido seis de los ocho partidos disputados hasta el momento. Se trata de un equipo curioso, pues es muy fluctuante, ya que no tiene una plantilla fija si no que está formado por un cóctel de juveniles, juniors y seniors que van rotando en cada jornada, con lo que el desarrollo del partido depende de la calidad y del nivel de los jugadores convocados en ese día. Y como, en parte, todo es cuestión de suerte, el Corbera se encontró con que el Cornellà tenía, para ese encuentro, el mejor de los porteros, o sea, el peor para sus intereses, porque fue capaz de pararlo prácticamente todo.

El partido empezó bastante bien para el Corbera, que no se dejó llevar, como otras veces, por la ansiedad de marcar goles. Controlaron el encuentro desde su inicio, sin ir a remolque, muy concentrados en su juego y con la táctica a seguir bien metida en la cabeza. Defendían con precisión, atacaban con nervio, estaban haciendo bien el trabajo, y sólo tenían que esperar a que llegara el gol.
Pero el gol no llegaba para ninguno de los dos conjuntos. Pasaban los minutos, el partido era tenso, vibrante, emocionante. Cada equipo robaba la bola con rapidez, atacaba y disparaba a la portería contraria, pero tanto el portero del Cornellà, como Martin Nieto, el guardavalla colombiano del Corbera protegían sus tres palos de manera impecable, parando cualquier disparo e incluso tapando penaltis o tiros directos. Es cierto que a los pocos minutos de empezar el partido, hubo una jugada polémica: Jonathan Giraldo anotó un gol para el Corbera, pero el portero del Cornellà sacó la bola de la portería tan rápido que el árbitro no pudo ver claramente como la pelota había entrado, con lo que decidió reanudar el juego señalando un doble golpe. Un gol totalmente válido que hubiera dado otro rumbo al partido.

Curiosamente, se llegó al medio tiempo con un empate a cero en el marcador, y digo que es curioso, porque es el primer partido del Corbera que en la media parte ni éste equipo ni su rival ha marcado ningún gol. Y todo indicaba que la segunda mitad seguiría la misma línea.

Los dos equipos volvieron a salir a la pista muy motivados, sabiendo que todo se definiría en los siguientes 25 minutos y no podían desperdiciar las pocas oportunidades que se podían presentar. Los colombianos patinaban rápidos, moviendo la bola con agilidad, buscando incesantemente marcar ese gol que les permitía seguir enganchados al líder y fue en uno de sus contraataques cuando el Cornellà encontró el hueco perfecto para presentarse ante la porteria de Martín con superioridad numérica y colar la pelota hasta el fondo de la red, apuntando de esta forma un primer tanto en el marcador.

El Corbera siguió con su táctica de juego y manteniendo la mente calmada para intentar remontar el resultado, pero en otro pequeño desconcierto y, casi repitiendo el mismo patrón de la jugada anterior, el Cornellà consiguió otro gol que, esta vez sí, desmontó por unos instantes los ánimos de los colombianos. El partido que tenían que ganar, se les estaba escapando de las manos, incluso a pesar de estar jugando de la mejor manera que sabían y siguiendo todas las directrices que les había dado el míster, Joan Bartolomé.

Apenas faltaban diez minutos para finalizar el partido, el público local ya disfrutaba de la victoria y los jugadores se sentían héroes por haberse impuesto a uno de los grandes. Pero en el minuto 20 de la segunda mitad, Juan Diego Toro fue el diseñador de una bonita jugada: iba con la bola por detrás de la portería cuando salío al primer palo. A él se dirigió el defensa que marcaba a Camilo Ramírez, con lo que le dejó libre para recibir al aire la bola lanzada por el capitán corberense chutándola con fuerza, batiendo al portero y apuntando un 2-1 en el marcador.

La sensibilidad del árbitro al señalar faltas fue un elemento que no ayudó al cómodo desarrollo del partido, pues las jugadas quedaban truncadas constantemente y los locales, en alguna ocasión incluso se aprovecharon de ello. Pero el Corbera siguió creyendo en su juego y en sus posibilidades y lo demuestra el hecho que dos minutos después del primer gol y en una jugada de varios chutes a portería, otra vez Camilo Ramírez volvió a definir con contundencia un disparo que, casi sin creerlo, supuso un empate sudado y sufrido.

Parecía casi imposible que en menos de tres minutos, el Cornellà consiguiera adelantarse de nuevo, porque los jugadores ya notaban el cansancio y, además, su moral estaba bastante hundida a consecuencia del empate inesperado. El Corbera ya había arrancado un punto que parecía perdido. Pero aún quedaban unos segundos para intentar conseguir lo imposible. A 18 segundos para el final del encuentro, Camilo Ramírez, nuevamente, recuperó una bola y salió rapidísimo, pegado a la valla. Al llegar al área, se la pasó a Jonathan Giraldo, que se encontraba en el medio de la cancha y éste, la cedió al veterano Jhon Fredy Gutiérrez que, situado muy inteligentemente en el segundo palo, recibió la bola y, con la rabia de quien no se da por vencido, la lanzó por el único hueco que había entre el portero y la red, un chute bien definido y que supuso el 2 – 3 definitivo.

Lo celebraron todos juntos, enloquecidos, aún sin apenas creerlo. No hubo tiempo para hacer ninguna otra jugada, pues el partido ya estaba acabado. Un verdadero milagro que llegó gracias al trabajo en equipo, bien hecho, acompañado de una actitud positiva, luchadora y no dando el partido por perdido en ningún momento, hasta que el pitido del árbitro no lo indicara. Un comportamiento verdaderamente de campeones. Jugaron a darlo todo y esto mismo fue lo que consiguieron.

Este equipo es capaz de conseguir todo lo que se proponga, cada vez es más sólido, más encajado, más resolutivo, más efectivo. Más campeón.
 
Tona Català.



Cronica jornada 8: CH CORBERA 9 - CP CENTELLES 5

viernes, 12 de noviembre de 2010

cronica jornada 7: CP LES MASIES DE VOLTREGA - CH CORBERA


06/11/2010

CP LES MASIES DE VOLTREGÀ 4 – CH CORBERA 6


El partido de esta 7ª jornada tenía para el CH Corbera un doble riesgo. En primer lugar, se enfrentaban al Club Patí Les Masies de Voltregà, un equipo supuestamente flojo, con buenas individualidades pero de bajo nivel colectivo, que no se ha movido de las últimas posiciones de la tabla clasificatoria desde el inicio de la competición. Pero ya se sabe que estos equipos se crecen cuando se enfrentan a uno de los grandes y acaban causando más problemas de lo esperado. Es por esto que hacía falta ser muy cauto y estar prevenido.

El segundo motivo de riesgo que tenía el encuentro era que se trataba del primero de los tres grandes desplazamientos que tiene que hacer el equipo en toda la temporada: nada más y nada menos que 115 km hasta llegar a la población de destino. Sin duda, una pequeña fatiga añadida que podría condicionarles el ritmo del partido.

Y, por si todo esto fuera poco, la pista suponía otra dificultad: muy lisa, probablemente demasiado, bastante corta aunque ancha y extremadamente sucia y llena de polvo, con lo que los jugadores tenían que hacer muchos más esfuerzos para arrancar y frenar sin resbalar ni llegar a perder el control de los patines.

El Corbera empezó el partido muy tímido, intentando adaptarse a las condiciones lo más rápido posible y, aunque disparaban a portería muy seguido, la bola seguía sin entrar, igual que ya ha pasado en anteriores encuentros. Esta contínua ansiedad por marcar goles nada más empezar el partido, a menudo les supone una desorganización del grupo y una falta de concentración, llegando incluso a desatender las indicaciones dadas por el entrenador, Joan Bartolomé.

Las ya mencionadas malas condiciones de la pista junto con la gran sensibilidad que demostró el árbitro, fueron los causantes de que el juego estuviera constantemente interrumpido, ya que los jugadores caían al suelo con facilidad y se hacían más faltas de lo habitual.

El partido era un constante de ataques a una y otra área, con disparos poco acertados y nervios cada vez más presentes, pero ninguno de los dos grupos parecía que iba a desatascar la situación. Hasta que faltando apenas diez minutos para finalizar la primera parte, el Masies estrenó el marcador sin que el Corbera pudiera hacer nada para detenerles. Este gol les sirvió a los colombianos para reaccionar y con solamente un par de minutos de diferencia, fue su capitán, Juan Diego Toro, quien consiguió el empate.

Era un buen resultado para llegar al descanso, pero otro pequeño desconcierto del Cobera permitió a los locales marcar su segundo gol. Y también hubo un tercero, pero se trató de un error arbitral que se pudo corregir gracias a las sólidas argumentaciones de los corberenses. De no haber sido así, el partido hubiera tomado, sin lugar a dudas, otro rumbo mucho más difícil de seguir para los rojiazules.

Está claro que el descanso les hizo mucho bien y salieron a jugar la segunda parte con las ideas bastante más claras, más despiertos, con los nervios más calmados y confiando que ese partido lo iban a ganar. Si a esto le añadimos que el Masies no pudo recuperarse del esfuerzo físico que había hecho durante la primera parte para seguir a los jóvenes colombianos, no es de extrañar que el Corbera tomara a partir de este momento la iniciativa en el partido.

Camilo Ramírez, Daniel Hoyos, Jonathan Giraldo y nuevamente Juan Diego Toro fueron los encargados de marcar los seis tantos con los que finalizó el partido, aunque los últimos minutos fueron muy sufridos y podían haber conllevado alguna sorpresa: un penalti para los visitantes y una falta directa para cada equipo. Pero Martín Nieto, el portero colombiano, estuvo realmente acertado y bloqueó prácticamente todos los chutes, impidiendo que los rivales les alcanzaran en el marcador.

A pesar del buen resultado conseguido y de afianzarse en las primeras posiciones de la clasificación, al Corbera le sigue fallando esa enorme ansiedad para conseguir un gol que muestran siempre, en cada uno de los partidos. Esta es, a menudo, la causa de su desconcentración y de la mayoría de goles encajados. También necesitan seguir trabajando en su capacidad de liderazgo, de saber tomar las riendas de un partido y controlarlo de principio a fin. Frente a cualquier rival, sea fuerte o débil, necesitan ir a remolque, siendo el otro equipo quien marque el desarrollo del juego. Pero deben tener en cuenta que, este pequeño detalle es, precisamente, lo que diferencia a la mayoría de los equipos de los campeones. 

Tona Catala. 


martes, 2 de noviembre de 2010

cronica jornada 6: CLUB TENIS BARCINO - CLUB HOQUEI CORBERA


CT BARCINO 0 – CH CORBERA 11


Después del duro encuentro que el Corbera tuvo en la pasada jornada, el partido de esta semana parecía un regalo caído del cielo. Se enfrentaban al Club Tenis Barcino, el último clasificado de la tabla y que, hasta ese momento de la competición, no solo no había sumado ningún punto sino que siempre había perdido por goleada. Esta vez, no fue la excepción y el Corbera le acabó marcando 11 goles.

De todas formas, este tipo de partidos, aparentemente fáciles, acaban siendo un arma de doble filo: la excesiva confianza, un abuso de las individualidades y de las jugadas de filigrana pueden llevar a perder un partido de la manera más ridícula y son estos encuentros los que deciden el campeón de la competición.

El Corbera presentó una alineación un tanto diferente a la de otras jornadas. El capitán, Juan Diego Toro, no jugó por una lesión en las costillas que arrastraba desde el segundo partido, y Jonathan Giraldo era duda por un problema en el pie que apenas le había dejado entrenar durante la semana. Aunque al final sí estuvo disponible, Joan Bartolomé, el entrenador, decidió contar con el refuerzo de tres juveniles: Adrià, Pol y Javi.

La pista del Barcino es de terrazo y muy pequeña, por lo que el Corbera necesitó un tiempo para adaptarse a las condiciones que requería el partido. Pero en cuanto, pasados unos minutos, pudo hacerse suya la cancha, se puede decir que también se hizo suyo el partido. Empezaron a llevar a la práctica todo lo entrenado y a chutar a portería tanto como quisieron, aunque la suerte seguía sin acompañarles tanto como hubieran querido. A pesar de que los goles se resistían, no se percibía esa angustia o ese nerviosismo de otros días, sino que estaba claro que era sólo cuestión de tiempo, ya que el partido estaba bastante controlado. Los locales estaban bien organizados en defensa, muy cerrados en su área y su portero acertado en atajar algunos de los disparos rivales. Finalmente, fue Camilo Ramirez, quien estrenó el marcador y abrió el camino para sus compañeros. Al finalizar el primer tiempo, ya ganaban por 0 goles a 3.

Nada más empezar la segunda mitad, ya se podía decir que el partido tenía sólo un color: el rojo y azul del Corbera. Jugaron a su antojo, organizados, pensando cada uno de sus movimientos, dominando al rival y, en definitiva, disfrutando del juego que estaban haciendo.
Los jugadores del Barcino intentaron seguir el ritmo del Corbera, pero su estado físico no les acompañó con lo que no podían hacer más que ir totalmente a remolque de lo que hacían los visitantes. Su entrenador iba realizando cambios para probar nuevas jugadas y también para ir dando descanso a sus jugadores más fatigados. La entrada de los juveniles no sólo aportó aún más energía de la que ya había en la pista, si no que demostró el elevado nivel que tienen las categorías inferiores. Se adaptaron perfectamente al juego, a sus compañeros e incluso alguno de ellos pudo marcar algún gol.

En realidad, prácticamente todos los jugadores tuvieron sus oportunidades para anotar tantos a un marcador que no dejaba de aumentar a medida que avanzaban los minutos. Pero no solamente hay que destacar la labor de los defensas y los atacantes, si no que hay que recalcar la brillante e intachable labor que hizo Martín Nieto manteniendo su portería invicta. Despejó eficazmente bolas de cualquiera que fuese el lado por el que vinieran, sin cometer error alguno y rápidamente las pasaba a sus compañeros que generaban temidos contraataques.

El pitido del árbitro puso fin a un recital de goles que, sin duda, podían haber sido muchos más. A los chicos del Corbera les vino muy bien un partido de estas características, ya que sirvió para poder seguir practicando y puliendo jugadas estratégicas pero, sobretodo, para devolverles la confianza en si mismos (algo dispersa después del empate contra el Vilassar), subirles los ánimos y seguir luchando por el liderazgo de la tabla clasificatoria.


Tona Català.

jueves, 28 de octubre de 2010

Cronica de la jornada 5: CH Corbera - CH Vilassar

24/10/2010

CH CORBERA 2 – C VILASSAR HOQUEI 2


Es inevitable que cada partido que se disputa, conlleve una gran dosis de presión, pero lo más importante es saber manejarla y eso, a veces, es más complicado que marcar goles al mejor de los adversarios. Un equipo debe salir a la cancha atento, concentrado, seguro de sí mismo, conociendo las fortalezas del rival pero, a su vez, mostrándole un gran respeto a pesar de las carencias que pueda tener.

El partido de la 5ª jornada que enfrentó al Corbera y al Vilassar de Mar no estuvo, en un inicio, mal planteado por parte de ninguno de los dos, pero si a los chicos del Corbera se les puede reclamar algo es que, desde los primeros minutos, se vio claramente que no supieron manejar la presión que les suponía el encuentro contra el Club Vilassar Hoquei. Los dos equipos sabían de la importancia de ganar ese partido y esa misma ansia fue la que les traicionó a ambos, pero sobretodo al Corbera, que solamente pudo sumar un punto en casa y, al finalizar la jornada, ya se ubicaba de tercero en la clasificación.

Desde el pitido inicial, los de casa se mostraron totalmente desordenados, no pensaban las jugadas y no mostraban ningún tipo de conexión entre ellos, eran cinco individuos cada uno jugando su partido de manera individual. Esta actitud dio pie a que cometieran muchísimas faltas y a que perdieran la bola con una facilidad inusual. En nada, ya tenían en el marcador un 0 – 1 que les sentó como un jarro de agua fría.

Y no es que el Vilassar les diera una lección de juego, sino que a pesar de haber estado también algo desubicado en los primeros momentos, supo encontrar los puntos flacos del equipo local y descubrió el tipo de juego que le favorecía. Presionaba mucho en la media pista y no le dejaba al Corbrera rodar a tres con la comodidad suficiente para poder llevar a cabo las estrategias practicadas en los entrenos.

Cada jugada, de uno u otro grupo, era exageradamente disputada y les costaba mucho llegar a lanzar a portería. Es cierto que los de Corbera contaron, una vez más, con muy poca suerte para marcar, pero es preciso destacar la gran efectividad que mostró el guardavallas visitante que fue capaz de parar, incluso con el casco, disparos que eran goles casi seguros. Pero el Corbera consiguió encontrar la manera y, a través de una bonita jugada con la que creó un aclarado en el área visitante, Daniel Hoyos pudo cruzar la pista llevando consigo la bola hasta que encontró el hueco perfecto para marcar el ansiado gol que suponía el empate. De todas formas, la alegría les duró poco, porque pocos minutos antes de finalizar el primer tiempo, el Vilassar se volvió a adelantar en el contador.

El descanso le sirvió al Corbera para intentar tranquilizarse y analizar sus fallos y su sistema de juego. Y esto se notó, ya que en la segunda mitad tuvieron mucha más comunicación y, a pesar de seguir cometiendo errores, sus movimientos eran bastante más pensados y controlados. Pero no nos engañemos, no estaban liderando el partido, sino que iban a remolque de lo que hacía el Vilassar, y seguían mostrando unas ansias exageradas por marcar. Aunque en este momento estaba justificado, pues iba pasando el tiempo y se acercaba la posibilidad de perder el primer partido.

A sólo ocho minutos del final, después de una jugada en la que el Corbera hizo varios disparos que el portero rival se encargó de bloquear, apareció Juan Diego que empujó la bola dentro de la red, consiguiendo el 2 – 2 final. Cabe destacar que, de todos los partidos que ha jugado el Corbera, este ha sido en el que se han marcado menos goles y, curiosamente, también fue el partido con menos goles de toda la jornada. Este dato puede dar una idea de lo reñido que fue el encuentro y del nivel de los dos equipos.

A pesar de los errores cometidos, de la presión mal llevada y de la ansiedad por marcar goles que tienen los jugadores (aspectos en los que sin duda hay que seguir trabajando), hay que resaltar la brillante actuación del portero local, Martín, porque se mostró seguro de sí mismo e implacable ante el rival, anticipándose a cada uno de los lanzamientos. También destacar la regularidad del trabajo de Daniel Hoyos, discreto y a la sombra, está en todas partes cuando se le necesita: no sólo marca goles, sino que también ayuda en la defensa. Pero es importante resaltar que, a pesar de la fuerza y el espíritu de los jóvenes, son los veteranos los que, en partidos complicados, acaban determinando el partido, utilizando su experiencia para salir de las situaciones difíciles. Una buena mezcla es lo que hace un buen equipo.


Tona Català

jueves, 21 de octubre de 2010

Cronica Jornada : CH RIPOLLET- CH CORBERA


16/10/10
CH RIPOLLET 3 – CH CORBERA 5


El empate a última hora conseguido por el Corbera en la jornada anterior fue como un revulsivo para el equipo que, después de una semana de duros entrenos y de alguna que otra charla, volvió a ofrecer su mejor cara en este nuevo encuentro ante el CH Ripollet, a quien se impuso por 3 tantos a 5. 

En la previa, parecía un partido bastante complicado para el elenco que esta vez sólo tenía presencia colombiana debido a la ausencia de los canteranos, y esto se debía a que, a parte de jugar de visitante, el CH Ripollet llegaba al encuentro con una racha de dos victorias al hilo y a solamente un punto por debajo del  Corbera.
Con solo pisar la pista, los jugadores ya pudieron sentir el ambiente hostil que ofrecía el público local. Las burlas para los muchachos colombianas eran contínuas y no hacían más que añadir más tensión a la que ya se vivía en el terreno de juego.
Pero con el pitido inicial todo cambió y fue el Corbera quien impuso las condiciones de juego, en un arranque con mucha posesión de la bola y realizando ataques en los momentos precisos. De esta forma llegaba el primer gol del partido: Camilo Ramírez concluiría de manera magistral un contraataque bien ejecutado por los demás jugadores del equipo.
El primer tiempo se puede decir que fue en su mayoría un monologo del Corbera que, defendiéndose admirablemente y con intervenciones correctas del portero, mantenía su arco en cero. El Ripollet no pudo hacer nada más que sufrir las arremetidas constantes del visitante y encajaba dos tantos mas en su portería. Camilo Ramírez, en apenas un tercio del partido, ya completaba su primer “hat trick” en tierras catalanas.
El descanso sirvió para ver reflejadas en las caras de los jugadores de uno y otro equipo el contraste de sensaciones: los del Corbera se retiraban al vestuario concentrados para mantener su nivel de juego, mientras que el desconcierto y la impontecia desbordaban a los jugadores de Ripollet.
Al empezar la segunda mitad, el público local ya no animaba con tanto entusiasmo, ya que el 0 – 3 del marcador era como un balde de agua fría para ellos. Pero no para el equipo local que, como era de esperar, salió a por todas, buscando anotar tantos al marcador. A pesar de que muchas ocasiones fueron bien controladas por la defensa y el guardavallas visitante, nada impidió que el Ripollet marcara su primer gol a quince mintuos del final.
Daniel Hoyos aumentó la diferencia en el marcador con un bonito gol, pero el Ripollet intentaba remonar a toda costa un partido que se les estaba escapando de las manos. En una jugada de cobro preestablecida descontaron y en poco rato lograron ponerse 3 – 4, a solo un gol del empate. La confianza del CH Corbera se tambaleó porque aunque se estaba ganando, el recuerdo de lo que había pasado contra el Arenys, presagiaba que el partido se ponía cuesta arriba.
A falta de dos minutos para acabar el partido, una fuerte infracción sobre Camilo Ramírez le concedió al Corbera un libre directo. El suspense invadió el escenario: si el portero atajaba el chute, representaba un duro golpe anímico para los colombianos pero si Daniel Hoyos marcaba, el partido estaría practicamente sentenciado.
El árbitro hizo la señal, Daniel se adelantó lentamente, enganchó al portero haciéndolo arrojar sobre su mano derecha e, inesperadamente y como un rayo, apareció Camilo nuevamente que, gracias a una perfecta asistencia de Hoyos y con la portería vacía puso las cifras finales al encuentro.
Las sensaciones que dejó la cuarta jornada son bastante positivas para el Corbera, que se ratifica como uno de los equipos punteros en la tabla de resultados. Siguen en una buena racha y buscan tener cada vez más protagonismo en esta competición. De todas formas, siguen existiendo aspectos a mejorar, aunque no se puede negar que siempre es mejor corregir defectos celebrando una victoria que viviendo el amargo sabor de una derrota.

Tona Català.